Mostrando entradas con la etiqueta Perroflautas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perroflautas. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de septiembre de 2011

Esencia de Blues.

Conozco a un socio que es un ideólogo de la vida, lo que yo llamaría un idealista versado -por jodido que sea de encontrar-, un filósofo en potencia de esos que bebe suelto y apartado, y habla con los camareros -a falta de otro interlocutor- en esas vigilias golfas y arrastradas en que la noche se confunde con la mañana y tres son infinidad. Un gentío. Casi un pelotón. A veces me lo encuentro rondando a la madrugada con un bourbon en una mano, y un cigarro negro en la otra cerrando los garitos que quizá nunca deberían haber abierto.
Bien. Hace poco coincidimos y hablamos. Me confesó, al hilo de una canción de los ZZ Top, su teoría sobre el blues. Iba algo –bastante- tajado y, entre guiños, tics y miradas infinitas, me contó los ingredientes que, según su ajada inconsciencia, debería tener un buen blues. Además de sus doce compases y sus cuatro acordes de rigor, el secreto del Blues se escondía en la letra. En su brillante disertación me dijo que había tres palabras que, bien combinadas, hacían de una canción un blues: “Yeah”, “Baby” y “Alright”. Afirmaba asimismo que había otra teoría mas ortodoxa que apuntaba a que un buen blues debía de empezar diciendo “I Woke up this morning”.
Entre trago y trago me contaba que la esencia del blues residía más en el argumento, en el contenido, que en la letra. “Un blues jodidamente bueno debe hablar de dolor, de abandono, de soledad y malos tratos... me entiendes Toni” me confesaba cercano al oído. Agucé las orejas y me bebí sus palabras, pues comprendí de inmediato que, con esta trama confusa y alcohólica en el aire oxidado del chiquero, tenía para un cuento de los que os relato en este foso. Siguió confesándome, entre idas y venidas mentales, que el blues clásico, el trivial, siempre llevaba parejo una guitarra y un canalla grosero y despreciable. Un bluesman.
Cuando empezó a disertar mirando atento al techo del tugurio con el orden de los versos, la melodía y la estructura musical, apuré el trago y amablemente me despedí. “Hasta la próxima asere. Y cuídate.” A fin de cuentas, y viéndolo así resultaba hasta fácil componer un buen blues:
                                                                           
I woke up this morning
Mi mujer me ha dejado, baby
I woke up this morning, alright
estoy desesperado, yeah, baby, alright.

I woke up this morning
Mi mujer me ha humillado, baby
I woke up this morning, alright
estoy despechado, yeah, baby, alright.

martes, 1 de junio de 2010

El despropósito del perroflauta.


Este niño bien, hortera, pseudocrítico de televisión y del mundo rosa, hoy abre la categoría de subnormales contemporáneos.
Como no podía ser menos, una persona así, que siente atracción morbosa hacia la televisión hasta para erigirse en crítico de la misma, como no podía ser menos, Roberto Enríquez trabaja para el Imperio de Roures. Ya lleva algún tiempo como empleado de Público en su condición de bloguero (Bob Pop - http://blogs.vogue.es/convdevogue/?s=cuba ) de despacho. Hace poco, dice, escribió un libro. Servidor, que se ha preocupado de leerlo, opina que es un tostón de cojones, aunque es una opinión particular. Si no hubiera tardado tanto en leerlo le pediría a mi librero que me devolviera el dinero. O que me lo cambiara por otro.
El caso es que hoy, en su sección “Visto y Oido” de Público, carga contra la bloguera cubana Yoani Sánchez, tachándola de bloguera superstar en hoteles de lujo. El que les escribe, que si ha estado en La Habana unas cuantas veces (desconozco cuantas ha estado “Bob Pop” esponja), sí la ha visto en Hoteles de lujo, pero para poder conectarse a Internet a actualizar su blog, dadas las restricciones que hay en Cuba para poder hacerlo. Muchos incultos y demasiados bocazas andan sueltos por la red con insultos gratuitos que intentan dañar la imagen de personas honradas, decentes, sanas y dignas.
Y continuando con un artículo anterior en el que hablaba de la educación, sigo pensando que la educación cada día está peor, ya veis el ejemplo. Y que no se aprende en los mejores colegios, ni en los comentarios gratuitos en los periódicos de tirada nacional. En fin, pa qué.

Share