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domingo, 4 de diciembre de 2011

Interpretaciones.


“La sociedad cubana está imponiendo un nivel de vida que es insostenible para la mayoría de las personas viviendo de manera honesta; sin embargo la gente tiene un sentimiento de culpa, les avergüenza decir que no pueden o no tienen, o que ganan poco, como si fuese indigno decir que uno es pobre, no porque uno no trabaje lo suficiente, sino porque no hay un sistema de salario que te permita vivir de manera mínimamente holgada. (…) Como si ser pobre fuera un delito… O sea, no importa si para tener ese nivel de vida robas o haces negocios ilícitos. Lo que es malo es ser pobre. Es un fenómeno que veo en personas de cualquier edad.”

Verónica Pérez Vega, entrevistada en Havana Times, a propósito de su novela "Aquí lo que hay es que irse"

domingo, 10 de abril de 2011

Machín, el rey del Bolero.

Frecuenté a Machín y su música hace ya una pila de años cuando, de mancebo, mi padre ponía en el casete del coche alguno de sus discos en el trascurso de algún viaje. Yo era un doncel, ya os digo, que buscaba el equilibrio perfecto y buceaba a pulmón entre las letras del Sabina y las guitarras de Barón Rojo. También estaban los Doors, Led Zeppelin y los Leño pero eso fue mas adelante. O a la vez, no lo recuerdo bien. El caso es que, escuchando a Machín, descubrí un género vivo donde habitaban los tres tiempos; el ayer, el hoy y el mañana.
Hijo de padre gallego, nació en los extramuros de Sagua La Grande, al abrigo de la Sierra de Jumagua, allá en Cuba. Desde pequeño su pasión fue la música. Aprendió muy pronto a tocar la guitarra y sobre todo, a acompañarse de sus maracas, que nunca abandonaría, para capitular los sones de su tierra. Para cantar con el aroma de su raza desfilando en su gollete. Empezó desde abajo; desde muy abajo. Tuvo que trabajar muy duro desde chinorri hasta convertirse en el cantante de la mejor orquesta de La Habana allá por el año 1929. Luego, en el devenir del tiempo, llegó a ser testigo y banda sonora de las historias de amor de toda una generación en unos años muy jodidos. Fueron tiempos de hambre, necesidades y miedo.
Anoche me acosté tarareando “Angelitos negros” y esta mañana de sol, me enderecé para honrar su memoria. Recién levantado buceé en la Internet para ver algún video suyo y aún con la tripa urgida empecé a escribir con el ímpetu que hace que me tiemble el folio. Fue un tipo serio, humilde y con un estilo muy personal para el bolero. Dentro de poco se cumplirán cien años de su nacimiento y, como todavía vive en el recuerdo y la memoria de muchos a través de sus canciones, toca felicitarlo. Enhorabuena rubio, fuiste el rey.

jueves, 24 de febrero de 2011

Interpretaciones.


“He conocido a muchísimos cubanos en mi vida. De todos ellos el menos cubano que he conocido es Fidel Castro, no parece cubano. Mi padre, que era de Valladolid, era más cubano que Fidel. Además, ese señor que tanto habla del pueblo cubano, lo subestima al punto de no considerarle capaz de hacer nada sin él.”

Fernando Trueba, director de cine, en entrevista digital para El País.

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martes, 11 de enero de 2011

Quijotes anónimos.


En esta historia no hay héroes artificiales ni chismes imaginarios. Los lugares llevan sus propios nombres y se corresponden a la realidad. Todo aconteció tal y como se relata. A los protagonistas no los nombro. Esa gente valiente y brava tiene derecho a olvidar.
Estuve once años allí. Todo empezó una oscura madrugada de luna nueva en Matanzas. Acostumbraban siempre a hacerlo por la noche. No éramos capaces de asimilar. El eco brutal de la patada en la puerta generó en mi confusión e incertidumbre. Luego todo se desarrolló muy rápido. Un fogonazo de linterna cegador y unas palabras: “No necesita nada. Allí le darán de comer”. Nunca olvidaré la fecha, lo juro. Ese 7 de Diciembre del 61 quedará grabado en mi memoria a sangre y fuego. Fui trasladado a San Severino y acusado de sabotaje por quemar unos campos de caña inexistentes. No pudieron demostrar nada. Aún así me sentenciaron a treinta años recién cumplidos los quince. Me llevaron a golpes y empujones al Estadium de Camagüey donde me esperaban unos doscientos muchachos más. El comandante Casillas nos dijo que habíamos llegado a la UMAP de donde solo saldríamos vivos si cumplíamos las órdenes de los oficiales al pie de la letra. Con razón o sin ella. El régimen de trabajo forzado empezaba a las cinco de la mañana y terminaba al oscurecer. Después, una clase política obligatoria y a las nueve, silencio. Al día siguiente, vuelta otra vez a la rueda. Nos despertaban golpeándonos con sables o cortando directamente las cuerdas de la hamaca. El sentimiento general de inocencia generaba una parálisis cerebral continua. Éramos tratados como esclavos y los castigos físicos y psicológicos eran continuos. Vi con mis propios ojos atar a hombres desnudos con alambre de púas que permanecían días enteros sin agua ni comida. De cuando en cuando, nos introducían en pozos dragados por nosotros y los llenaban de agua hasta que nos llegaba al cuello. Así permanecíamos cuatro días. En alguna ocasión fui arrastrado desnudo trincado al puente de la silla del caballo del oficial al mando. De mis labios resecos nunca se escapó un solo gemido. Nunca me dejé adoctrinar. No quise darles ese placer. En ocasiones, nos mutilábamos y nos cortábamos los tendones para poder salir a algún hospital y descansar de aquel infierno. Jamás pude escapar. Cuando aquello acabó me tiré al mar con unas gomas de tractor en busca del exilio. Me recogieron a veintinueve millas de Key West, en Florida. Era un día gris y aciago de Octubre del 72. Para mí en cambio fue un día luminoso y sobresaliente. Raro. Excepcional
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martes, 23 de noviembre de 2010

Denominaciones de origen.


Fue en el verano del 2003. Entonces currelaba en el mismo lugar que ahora y, con un mes de vacaciones por delante, decidimos nadar y guardar la ropa en La Habana. Siempre que viajo hay algo que me fascina, que me empalma la virtud y me agudiza el ingenio. Aquello no lo esperaba. Era la fiesta de los nombres. Al principio, todos me sorprendían. Luego, al tiempito, algunos pasaron a convertirse en habituales. Me pasmó en su momento. Me sorprendió de puro incoherente.
Yaricel, Himely, Yanaisi, Yuri, Yania, Yuraisy, Yoani, Yordanka, Yan, Yipsi, Yadel, Yumisleidys, Yoroemis, Yunel, Yoennis, Yargelis, Yannelis, Yunidis, Yeimer, Yuniseski, Yuriorkis, Yormani, Yoerkis… y unos cuantos mas raros, si los anteriores no lo son: Vicyohhandri, Eglys y Arasay. Generación Y.  Nombres que se pusieron de moda en los setenta en Cuba y aún hoy continúan. Verbena con bacanal para las letras hispanas.
Mas tarde, aún hubo más. Maikel, por Michael Jackson. Yunaiestei, por United States of America. Sariman, por Sara y Manuel. Leidan, por Leida y Daniel. Rayni, por nacer una noche de lluvia. Julimar, por Julio y María. Usnavy, por la armada estadounidense. Franmar, por Francisco y Marina. Euda, por Estados Unidos de América. Combinaciones lúcidas, algunas. Desafortunadas e inexpresivas otras. Sin duda aptas y elocuentes todas.
También andan en la brecha los mejunjes raro, raro a los que no consigo sacarles punta. Jonder, Dayan, Level, Vismay, Gelkis, Uziel, Erislandy, Salatiel,  Osbiel, Roidel, Asniel, Edisbel, Leovel, Mijaín, Idales, Evergreen, Mylady, Sugarcandy, Geisha, Danger o Alien. 
De igual forma surgen del asfalto a cada paso, los Yasser, Lenin, Indira, Hanói, Nairobi, Namibia, Israel, África o América por rememorar personajes, conflictos o geografía de otras latitudes. Incluso los  planetarios, -vocablo este que le gusta y mucho a la Pajín-, como Luna, Sol o Venus. También están los que en una noche de borrachera loca  del que se sabe que la lleva guapa, le da por ponerle a su churumbel un nombre al revés, como Legna (Ángel), Anele (Elena), Oiluj (Julio), Otsenre (Ernesto).
Hace un tiempo que no vuelvo por allí. Tengo algunos amigos que esperan mi visita para encenizarnos la quijotera y sacarle brillo a la noche. Algunos cuyo nombre escribí hoy aquí. Son nombres que me pesan en la conciencia de lo buenos que son y de no haberlos cavilado uno en su vida.

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jueves, 2 de septiembre de 2010

Radiografía de La Habana (3)

Me lo envían y lo publico. No me invento nada. Así están ahora las estanterías de las tiendas en Cuba. No sé si esto se lo enseñarán a la Pajín que anda por allá de vacaciones. Pagadas por el Estado, eso sí.






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miércoles, 11 de agosto de 2010

MMS contra el muro de silencio

 "Pues resulta que el muro no era de concreto, no era de azucar, no era de ideas. Era de represión y de silencio. Y a base de kilobytes de información, de MMS, de SMS, lo estamos tumbando. Suerte."

http://youtu.be/seLQRoy2Vds?a
Yoani Sánchez-Generación Y.
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lunes, 19 de julio de 2010

Cruzar las alambradas - Inmunidad policiaca.

A veces pierdo el interés en denunciar las violaciones cometidas por el régimen castrista cuando estas se repiten una y otra vez. Me canso y se cansan los lectores.
Otra vez reclusión en casa sin una notificación oficial porque no existe tal argumento jurídico en la constitución. ¿Cómo justifica el G-2, ese cuerpo represivo del partido comunista de Cuba, retener en su vivienda a los activistas de la oposición pacífica cada vez que hay una conmemoración?
Esta vez se cumplieron 16 años del hundimiento del Remolcador 13 de marzo y varios de los miembros de la Alianza Democrática Oriental quisieron homenajear a los muertos en el hundimiento del barco. Otros querían visitar la casa de la madre del mártir cubano Orlando Zapata Tamayo para ir juntos a orar junto a la sepultura del hermano. En Banes, Antilla, San Germán y Holguín, los trabajadores sociales, veteranos de las guerras cubanas en África y los oficiales del G-2, se apostaron en las esquinas de las viviendas de los disidentes y periodistas independientes para que no se trasladaran a sitios de peregrinación y homenaje. Cumplieron órdenes del mando superior. Como siempre.
Las últimas semanas han corrido calientes. Mariblanca Aguila, una menuda mujer activista de derechos humanos que apoya a Reina Luisa Tamayo en Banes, fue golpeada en dos ocasiones por tres oficiales de la policía política. En la primera, terminó en un hospital reportada ‘de cuidado’. En la segunda, la esposaron, secuestraron, montaron en un carro que la alejó de lugares públicos y hasta la vejaron. Dijo la asustada mujer que uno de sus secuestradores, moreno alto y corpulento la besó y le habló groserías al oído mientras le reforzaba las esposas hasta dejarle marcas en las muñecas. Todavía tiene sobresaltos en el sueño y dice que no sabe cómo librarse de pesadillas donde el rostro del tipo se le encima para besarla a la fuerza.
A Idalmis Núñez Reynosa la golpeadura que le propinaron los propios policías políticos en Placetas fue a tal extremo que debieron ingresarla en terapia intensiva de ese poblado. Cuenta ella que cuando la trasladaron al salón de observación para que reposara debido a su estado, el G-2 desoyendo a los médicos que requerían reposo e ingreso la sacaron por la fuerza para devolverla en un carro policial a Santiago de Cuba. Refirió Idalmis que también en su ciudad natal le negaron los certificados médicos y horas después de regresar a su casa la volvieron a detener para allanarle la vivienda.
También ese día José Cano Fuentes residente en Guantánamo y miembro de la Alianza Democrática Oriental fue a interesarse por la salud de Idalmis pero al regresar a su casa resultó detenido cerca de la terminal de ómnibus de Santiago de Cuba. Recibió una golpiza dirigida por el jefe del sector del barrio de Calle Cuatro. Nos contó que luego lo trasladaron a Guantánamo y lo liberaron para una hora más tarde volver a apresarlo de nuevo y sin preámbulos repetirle otra golpiza de la que aún guarda laceraciones en el rostro y en el cuerpo.
Parecen casos aislados pero son el resultado de la ‘patente de corso’ que ha recibido la contrainteligencia militar del Oriente cubano mientras que Cuba hace como que excarcela disidentes, el mundo ríe ante el supuesto gesto de benevolencia y los incautos esperan un cambio en la sociedad cubana.

jueves, 3 de junio de 2010

Hablan las damas.

“Hace ya más de siete largos años, la dictadura cubana encarceló injustamente a setenta y cinco inocentes. Son poetas, periodistas, pacíficos defensores de los derechos humanos y activistas del Proyecto Varela -una iniciativa ciudadana que pide un referendo para que los cubanos escojan en las urnas lo que desean. Esa ola represiva -conocida como "La Primavera Negra" de Cuba- metió entre rejas a lo más digno de la isla. El verdadero motivo de su detención fue pensar por libre y escribir sin mandato.
Fueron arrojados a las mazmorras castristas -en las que no dejan entrar a ningún organismo internacional desde hace dos décadas- por discrepar del gobierno cubano -como la mayoría de sus compatriotas- y atreverse a expresar sus discrepancias, como sólo osan los valientes. Se les aplicó el máximo rigor penitenciario, se les "enterró vivos" -en palabras de otro de ellos, el periodista y político Héctor Maseda- por aspirar a una Cuba democrática y pedir firmas para lograrla -como sobre el papel permite la constitución cubana, que el mismo gobierno viola sin reparos-.”

Si queréis saber mas y leeros el libro con sus historias particulares aquí os dejo el enlace http://www.damasdeblanco.com/.


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miércoles, 12 de mayo de 2010

Manifiesto.

Cuba está soportando una feroz y dolorosa dictadura que mantiene al país en la miseria.
Una dictadura que en sus postrimerías se muestra despiadada y sorda a las voces que reclaman libertad y democracia.
La cuestión cubana es hoy una cuestión de derechos humanos básicos y esenciales.
La elección está, sencillamente, entre democracia o totalitarismo.
Los españoles sabemos muy bien que nada puede justificar la falta de libertad. Ayudemos al pueblo cubano para que alcance la democracia lo antes posible.
¡No los dejemos solos!
 
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martes, 20 de abril de 2010

Vidas paralelas. O casi.


Yamara acaba de cumplir 19 años. Hace un par de abriles que dejó los estudios para buscarse un medio que ingresar en la maltrecha economía familiar. Con una hija de 2 años y una madre divorciada y enferma no se podía permitir otro lujo. Ahora tiene trabajo; ofrece su cuerpo a los conductores de las guaguas en la autopista de circunvalación de La Habana. A 5 pesos el francés y 10 pesos el completo ingresa una media de 50 pesos diarios (2 dólares) que le sirven para que su barco, -su familia, su círculo- no haga agua. Su madre no pregunta. Su hija, por su edad, tampoco.
Lizbeth cumplió 23 el pasado invierno. Terminó Historia del Arte en la Universidad de La Habana y ahora está haciendo un curso de post-grado. Al igual que Yamara también se insinúa, pero en las calles más turísticas de la ciudad. Quinta Avenida, Vedado, Malecón, La Habana vieja…
Para llamar la atención de sus posibles clientes, viste saya corta y pullovers apretados. Seduce a los yumas (extranjeros) con ropas llamativas, gestos eróticos y miradas sensuales. A diferencia de Yamara, Lizbeth cobra en dólares y no pone precio fijo. Depende de su instinto y su primera impresión para acomodar la tarifa al yuma que le acecha. 
Yamara Valdés y Lizbeth Martínez forman parte de esa juventud revolucionaria cubana. Ambas, con carné de las juventudes comunistas, tienen oportunidad de estudiar y trabajar. Aún así, ambas ejercen la prostitución como medio para llevar pan a la mesa. Aunque en apariencia pueda parecer que viven vidas paralelas, no llaman por igual la atención a las autoridades policiales.
A Lizbeth le resulta difícil, -en estos tiempos, con la cosa mala- pasar inadvertida. La policía siempre termina por pedirle el Carnet. Antes, ya hace un tiempo de eso, el inconveniente se resolvía con algunos dólares por la izquierda en el bolsillo del policía. Ahora, en estos tiempos inciertos y de poco turismo, todos quieren mas y ella acabó –hace ya unos meses- por no soltar ni un medio de lo poco que se puede llegar a embolsar.  De perdidos al rio, pensó. Ayer le pusieron una segunda carta de advertencia. La tercera, implicaría su entrada en prisión por conducta antisocial. Por puta, para entendernos.
Esta posibilidad no persigue a Yamara. Ella pasea su desordenado cuerpo por lugares poco concurridos por turistas. Por ese motivo, sus tareas no dañan la imagen internacional del Gobierno. Incluso en el barrio – viven a dos cuadras en Alamar- las juzgan diferentes. Lizbeth, la jinetera. Yamara, la chupa-chupa.
La situación con Lizbeth es distinta. Se ofrece en lugares concurridos y de turismo. Daña la imagen internacional del gobierno. Ese gobierno que afirma que en Cuba no hay prostitución. Ya no hay tolerancia social en ese caso. Son temidas por la dirigencia histórica. Pueden convertirse en nuevas ricas. O en nuevos ricos. Sus ganancias incrementan su poder adquisitivo. Por todo eso son perseguidas. Mientras no paguen.
Las otras, como Yamara, no preocupan porque no perjudican. 


miércoles, 7 de abril de 2010

La institucionalización del miedo y la represión.





NADA

NADA se puede esperar de un gobierno que golpea mujeres.

NADA se puede esperar de un gobierno tozudo, intransigente, cruel e insensible.

NADA se puede esperar de un gobierno hipócrita que es capaz de criticar a otros lo mismo que el hace.

NADA se puede esperar de un gobierno cuya soberbia ciega mantiene encarcelados a presos políticos en grave estado de salud, como Ariel Sigler Amaya, que lleva más de diecinueve meses ingresado en un hospital.

NADA puede esperarse de un gobierno contra el que continúan en huelga de hambre, y en estado crítico, Guillermo Fariñas, Franklin Pelegrino del Toro y Darsi Ferrer.
 
NADA. Sólo más represión, eso sí.

 

La hipocresía la encontré en forma de placa conmemorativa de la muerte de dos terroristas del IRA irlandés en el parque de H del Vedado, en La Habana.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mucho mas asustados que yo...

El viernes estuvo complicado desde el principio, no lo niego. En la mañana nos faltó Claudio, profesor de fotografía en la Academia Blogger, porque un agente –que apenas si le enseñó un deslucido carnet con las siglas DSE– se lo llevó detenido. En nuestra casa, después de las clases, hicimos una pequeña fiesta para celebrar el primer aniversario de Voces Cubanas, que ya exhibe26 sitios personales en tan breve vida. Recuerdo que en medio de los abrazos y las sonrisas alguien me dijo que me cuidara. “En un sistema así no hay manera de protegerse ante los ataques del Estado”, le dije, en un intento por espantar mi propio miedo. Alrededor de las seis de la tarde, íbamos a una reunión familiar. Mi hermana le regaló hace 36 años –por el día del ferroviario– su primer llanto de bebé a mi padre, en medio de la madrugada. Hasta Teo, con su adolescencia renuente a participar en actividades de “viejos”, aceptó acompañarnos. Allá nos esperaba el típico cumpleaños de fotos, velas por apagar y “Felicidades Yunia en tu día, que lo pases con sana alegría….”. Sólo que varios ojos que acechaban tenían otro plan para nosotros. En medio de la avenida Boyeros, a escasos metros del MINFAR y de la oficina de Raúl Castro, tres autos detuvieron al miserable Lada que habíamos tomado en una esquina. “Ni se te ocurra pasar por la calle 23, Yoani, porque la Unión de Jóvenes Comunistas está haciendo allí una actividad”, gritaron unos hombres que se bajaron de un Geely de fabricación china que me evocó un fuerte dolor en la zona lumbar. Algo similar viví ya en noviembre pasado y hoy no iba a permitir que me metieran en otro auto de cabeza –esta vez– junto a mi hijo. Un hombre enorme bajó del vehículo y comenzó a repetir sus amenazas. “¿Cómo te llamas?” fue la respuesta pregunta que nunca tuvo el valor de responderle a Reinaldo. Del espigado cuerpo de Teo brotó una frase irónica: “No dice su nombre porque es un cobarde”. Peor aún, Teo, peor aún, no dice su nombre porque no se reconoce como individuo sino que es un simple vocero de otros más arriba. Una cámara profesional filmaba cada gesto nuestro, esperando una pose agresiva, una frase vulgar, un exceso de ira. La inyección de terror fue breve, el cumpleaños nos supo amargo. ¿Cómo podemos salir ilesos de todo esto? ¿De qué manera un ciudadano puede protegerse de un Estado que tiene la policía, los tribunales, las brigadas de respuesta rápida, los medios de difusión, la capacidad de difamar y mentir, el poder de lincharlo socialmente y convertirlo en un derrotado pidiendo perdón? ¿A qué le tienen tanto miedo? ¿Qué esperaban que ocurriera hoy en la calle 23 que detuvieron a varios bloggers? Siento un terror que casi no me deja teclear, pero quiero decirles a esos que hoy me amenazaron junto a mi familia, que cuando uno llega a cierto grado de pánico ya le da igual una dosis mayor. No voy a parar de escribir, ni de twittear; no tengo planes de cerrar mi blog, no abandonaré la práctica de pensar por cabeza propia y –sobre todo– no voy dejar de creer que ellos están mucho más asustados que yo.

Yoani Sánchez.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

Palabras desde Cuba.

A veces cuestiono cuanto peor podemos imaginar nuestra realidad, hasta dónde somos capaces de extender el límite de nuestro “mal vivir” social. No ganar un salario decente, aplaudir con cara de adoración o gritar como una horda primitiva, soportar la propaganda política, no disentir, vivir en la doble moral, no pensar, no hablar, desconfiar, chivatear, no escribir, no salir a la calle, comer mal, no poder arreglar la casa, no viajar y no lavarse la cabeza parece no ser suficiente ante la mala nueva: la cosa se va a poner negra.

Via Octavo cerco

lunes, 23 de noviembre de 2009

Penúltimos días de la barbarie...


“La calle no es del pueblo. La calle es “de Fidel”. Porque el pueblo no tiene nada; todo pertenece al Estado, hasta los gritos, las consignas y quienes las deliran.
La calle es de los que no aceptan una voz diferente. Como mismo hace un gobierno que no puede sacar adelante al país porque, ante todo, no permite pensar y actuar diferente.
La calle es de los que apoyan a un régimen que golpea a personas que tienen otra opinión distinta de la oficial. Como hace un gobierno que, además, los mete presos por los años de los años, como ha hecho con opositores y periodistas independientes.
La calle es de los que censuran. Como hace un gobierno que bloquea sitios Webs y blogs alternativos que no quieren contar lo que les mandan sino lo que piensen y decidan sus bloggers.”

Aguaya Berlin, en su blog, Desarraigos provocados.